Voy a exponer una reflexión que me vino a la cabeza hace unos días hablando con una amiga por el messenger. Estaba hablando con ella mientras escuchaba un directo en el reproductor de mi ordenador, y mientras mantenía una conversación normal con ella, a la vez iba poniendo frases entrecomilladas que eran parte del texto de las canciones que estaba escuchando. Eran frases sin sentido en medio de nuestro dialogo, aparentemente, porque de no ser así no estaría escribiendo ahora.
Me dijo que de quien eran esas citas y le dije el nombre del grupo que estaba escuchando, el cuál no encaja en principio con sus gustos musicales, es mas ni siquiera sabia que estaba escuchando música. El caso es que de repente me vino a al cabeza que dejamos pasar la oportunidad de escuchar buen contenido simplemente porque no nos llama la atención el continente.
Es como si a veces la música no fuera mas que un artificio para embellecer un poema, una reflexión o un pensamiento, y como no nos gusta la melodía no escuchamos. Deberíamos cambiar en nuestra mente el orden de prioridades a la hora de prestar atención a las cosas, no quedarnos en lo somero y profundizar mas en las cosas.
Con esto no quiero decir que desprecie una buena melodía, una buena canción o que no me emocione con un solo de guitarra, sino que cambiando la inmediatez de las sensaciones que captamos con nuestros sentidos por la racionalidad de un saber y un querer escuchar, podemos llegar más allá y disfrutar de aspectos ocultos a primera vista.