¿No os da la sensación de que cuanto más te acercas al final, más te cuesta llegar? Pues a mí constantemente, sobre todo ahora que parece que veo la luz al final del túnel, pero a veces pienso que es una ilusión óptica.
Es como si Dios se estuviese riendo de mí, como si lo que antes veía cuesta abajo ahora lo viese como un muro infranqueable. Esto me recuerda a la Paradoja de Zenón sobre Aquiles y la tortuga: cuando recorro la mitad del camino me queda la otra mitad, ahora de esa mitad recorro la mitad, y asi sucesivamente. De esta forma parece que el movimiento no exista, que no avancemos porque siempre nos quedará la mitad por recorrer.
Es una mierda esa sensacion, pero ya os diré quién tiene razón, Zenón o yo.
Voy a empezar por la conclusión esta vez: “Somos unos borregos”.
¿Realmente necesitamos reflexionar algo? ¿Acaso no tenemos elegida de antemano la papelera a la que vamos a tirar nuestro voto? Me hace mucha gracia el escuchar decir a la gente que no tiene decidido su voto y que todo depende de las propuestas que hagan los unos, los otros y los de mas allá. Realmente nos la suda. Nos limitamos a hacer como si tuviesemos interés en los debates, las noticias de mediodía y las secciones de actualidad del periódico de turno.
Se asemeja al Año Nuevo cuanto todo son propósitos y buenas intenciones: empezamos la campaña electoral con la determinación de ser objetivos y poner los cinco sentidos en elegir a un candidato que cumpla en mayor medida nuestras espectativas, se ajuste más a nuestra forma de pensar, nos inspire más confianza, etc. Todo hipocresía hacia los demás y sobre todo hacia nosotros mismos. La puta realidad es que no nos haría cambiar de idea ni nuestro padre, que no tenemos el mínimo interes en darle el voto a quien más se lo “merezca”, que tenemos una tapia en cada oido que nos impide escuchar más allá de nosotros mismos.
Lo más triste es que ya es tarde, otra vez más lo es. Si señores, hemos perdido la oportunidad de abrir nuestra mente, de escuchar, de participar realmente. Y lo que más me fastidia que el simple hecho de haber votado a un candidato nos convierte en unos borregos, en unos peleles que lo único que van a hacer es intentar justificar lo indefendible cuando nuestro candidato se equivoque, defendiéndole a capa y espada en cualquier circunstancia. Si nos piden que vayamos a una manifestación iremos porque le dimos nuestro voto y le tenemos que apoyar, si nos dice que todo va debuti pues nos lo creemos porque introdujimos nuestra fe ciega en aquella urna, si nos dice que el mundo se va a la mierda pues a protestar por todo.
Voy a exponer una reflexión que me vino a la cabeza hace unos días hablando con una amiga por el messenger. Estaba hablando con ella mientras escuchaba un directo en el reproductor de mi ordenador, y mientras mantenía una conversación normal con ella, a la vez iba poniendo frases entrecomilladas que eran parte del texto de las canciones que estaba escuchando. Eran frases sin sentido en medio de nuestro dialogo, aparentemente, porque de no ser así no estaría escribiendo ahora.
Me dijo que de quien eran esas citas y le dije el nombre del grupo que estaba escuchando, el cuál no encaja en principio con sus gustos musicales, es mas ni siquiera sabia que estaba escuchando música. El caso es que de repente me vino a al cabeza que dejamos pasar la oportunidad de escuchar buen contenido simplemente porque no nos llama la atención el continente.
Es como si a veces la música no fuera mas que un artificio para embellecer un poema, una reflexión o un pensamiento, y como no nos gusta la melodía no escuchamos. Deberíamos cambiar en nuestra mente el orden de prioridades a la hora de prestar atención a las cosas, no quedarnos en lo somero y profundizar mas en las cosas.
Con esto no quiero decir que desprecie una buena melodía, una buena canción o que no me emocione con un solo de guitarra, sino que cambiando la inmediatez de las sensaciones que captamos con nuestros sentidos por la racionalidad de un saber y un querer escuchar, podemos llegar más allá y disfrutar de aspectos ocultos a primera vista.
Como casi todos, uno tiene que pasar por una fase de su vida que no sirve para nada (o casi nada) que es la fase universitaria. No es que no sirva en sí misma, sino que esta muy mal orientada, y como esto no cambie nos vamos a quedar sin universitarios. Por otra parte y aunque parezca una contradicción me parece algo por lo que hay que pasar, como la mili de nuestros padres, que era una soberana equivocación, pero en la que se aprendían principios que nos forman como personas: el compañerismo, la amistad, la generosidad… amén de otros que nos formaban como animales: manejo de armas, la obediencia irracional, la sumisión, la humillación…
En otra ocasión me extenderé con algunas ideas sobre la universidad, pero vamos al grano. El otro día tuve una revisión de examen de una asignatura. La cosa no pintaba bien cuando antes de que llegara la hora de la revisión ya estabamos más de cien personas haciendo cola como si regalaron algo. Tras cuatro horas de espera que no consiguieron disuadirme de mi propósito, conseguí que me entregaran el examen para ver como me habían puntuado. Cuando lo tuve en mis manos solicité la presencia de la profesora para que me explicara por qué estaba mal la solución que yo había propuesto. En clase habían hecho himcapié en que había distintas formas de resolver este problema concreto (se trataba de hacer un diagrama) siempre y cuando éste estuviese correspondientemente explicado. Ahora bien, todos los que estábamos en la revisión teniamos automaticamente la mitad de la puntuación de ese ejercicio por el hecho de no haber propuesto una solución identica a la de la profesora. Varios insintimos en que la nuestra era correcta, estaba bien explicada y era completa (resolvia el problema propuesto en el enunciado), explicandoselo además de palabra a ella.
En este punto es en el que se inició lo que voy a llamar una Lucha de Egos. Por una parte estábamos los estudiantes que lo único que queríamos era una corrección justa, y por otra estaba la profesora que abrumada por los argumentos y la insistencia de los alumnos inició una guerra que teníamos de antemano perdida. Se atrincheró en el argumento de que no podíamos cuestionar su solución, cosa que en ningún momento hicimos, y sentenció que no era objeto de reclamación cualquier aspecto que tuviera que ver con ese apartado del examen. Creyó que los alumnos estabamos cuestionando al maestro, cosa que podríamos haber hecho, pues durante el curso hizo patente su completa incompetencia y desconocimiento de la asignatura, y se sintió herida en su orgullo, optando por una postura cerrada que ocultase su total incapacidad para entender cualquier argumento que no saliese masticado de la solución que presumiblemente había sacado de un libro.
A veces parece que no tratemos con personas, sino con animales en celo que marquen su territorio para que su raza prevalezca. ¡Joder!, si es que somos animales.
¿Qué pasa cuando en tu relación no haces más que hablar de los problemas? Pues lógicamente que tu relación se convierte en un problema. Es lo que llamo “la espiral de la mierda”.
¿No os ha pasado que alguna vez habéis pisado una mierda y a partir de ahí no haces más que pisar mierdas y hablar de pisar mierdas? Da igual que tengas 20 años cuando pisas tu primera cagada de perro (quiero creer que sea de can), a partir de ahí pisarás multitud de excrementos más y lo que es peor, todo el mundo que te rodea estará maldito y comenzará a tropezarse con heces allá donde se encuentre.
También pasa lo mismo cuando conoces al alguien que vive en tu ciudad pero que nunca antes habías visto. De repente empezarás a encontrártelo en la cola del cine, paseando por el mismo sitio por el que llevas haciéndolo años… Es más, descubrirás que tienes multitud de amistades y de vivencias en común, posiblemente hayáis ido al mismo instituto y salido por los mismos bares. En esos momentos estás abocado a compartir el resto de tu existencia con esa persona que hasta hace unos momentos era una perfecta desconocida para ti.
Y ahora nos metemos en el meollo del asunto, que es cuando con tu pareja no paras de comentar tus preocupaciones, tus problemas, tus miedos. De acuerdo que es básico tener una relación de confianza y una persona en la que apoyarse, pero también es verdad que los problemas atraen los problemas y de repente sin darte cuenta te hallas en una espiral de dificultades que antes no parecían existir, y de hecho no deberían existir. Empiezas a estar irascible por cosas que antes no dabas importancia, buscas rallarte por cosas absurdas, porque realmente te enganchas a la sensación de tener tu cabeza llena de mierda. Y lo que es peor, cuando tu mente está tranquila buscas cosas que te hacen estar alterado. Aquí es donde estamos perdidos y donde no reparamos en que no tenemos ni puta idea de qué va esto de tener pareja, de compartir tu vida con una persona. No nos damos cuenta de que hay que disfrutar de la persona que tenemos a nuestro lado, que hay que aprovechar que alguien nos aguanta y nos da la oportunidad de evadirnos del mundo real y disfrutar de ese mundo que hemos creado y donde sólo hay cabida para nosotros dos, ese espacio en el que nos sentimos protegidos al igual que lo estábamos en el vientre de nuestra madre y donde todo es posible.
Este blog nace por la necesidad de escupir por la boca toda la basura que se almacena en mi cabeza y puesto que no estoy dispuesto a ensuciar, qué mejor idea que crear este estercolero que será el espacio en el que exponga las inquietudes, ralladas, ideas, enfados, alegrías y reflexiones de una persona corriente.
A veces estaréis de acuerdo y otras veces pensaréis que menudo zoquete el que escribe estas lineas, pero nada mas lejos de la realidad, mi única intención es depositar mis pensamientos en este espacio para dejar hueco en mi cabeza para la demás basura. Os invito a que arrojeis también vuestra mierda aquí, que hay sitio para todos.